MariteOtero en "Un Mundo Sin Igual" Banco Exterior

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Baila con la Adversidad



Columna Marité con Garras
Publicado originalmente en la Revista E-Integral #36
María Teresa Otero @Mariteotero
marite.otero@gmail.com

“Bailar con la adversidad y luego convertirnos en la melodía que inspire a otro a crear su propia danza de sanación” Me atrevo a decir que todos hemos sido protagonistas de adversidades o circunstancias difíciles de afrontar, como la pérdida de un ser querido, una enfermedad, accidentes, separaciones, abandonos, negocios fracasados y pare usted de contar, con frecuencia solemos ser especialistas enumerando nuestras desdichas. 

Con el pasar del tiempo y luego de experimentar en carne propia algunos reveses de la vida, he llegado a la conclusión que más que percances se trata de impulsos espirituales, de oportunidades de empezar de nuevo, que tomadas de la manera correcta permiten la evolución del ser humano y su capacidad para reinventarse. 

Si del cielo te caen limones... 
Me refiero a la resiliencia, mucho se ha escrito sobre resistir a la adversidad, mi propuesta va enfocada en “bailar con la adversidad” literal o metafóricamente, la preferencia es tuya. Lo importante es fluir con ella y exprimir las vitaminas y nutrientes de los problemas como una fruta amarga pero con muchas bondades.

En los procesos de mis quimioterapias, salía de recibir tratamiento y viajaba a mi ciudad a bailar, bien sea en la boda de algún primo, en un local nocturno o en mi habitación a puerta cerrada, bailar me hacía reír, disfrutar, y ese gozo mi cuerpo lo agradecía fortaleciéndose y preparándose para nuevas batallas. 

Algunos me veían bailar, tan blanca como la leche y con toda la cabeza rapada, créeme que en todas las oportunidades alguien regresó días después a comentar que luego de esa imagen, reflexionaba con frecuencia sobre la forma de vivir la vida, a mi me encantaba y me apasiona poder compartir esa energía. 

El baile en cuerpo y alma:
Bailar tiene múltiples beneficios físicos, cardiovasculares y respiratorios, tu piel incluso lucirá más tersa y luminosa. 
El baile favorece el drenaje de líquidos y toxinas de tu cuerpo y la eliminación del exceso de grasas. Es una buena forma de quemar calorías. Combate el sobrepeso, la obesidad y los niveles elevados de colesterol.
Bailar te ayuda a corregir las malas posturas corporales, fortalece distintos grupos musculares y aumenta tu flexibilidad, tu fuerza y  resistencia. Con el baile mejorará tu agilidad y coordinación de movimientos, así como tu equilibrio. Es un buen ejercicio para tu cerebro, mejora tu concentración y tu memoria.
Bailar también mejora tus relaciones personales, es una excelente manera de superar la soledad y la timidez y establecer nuevas relaciones, te permitirá relajarte y liberar tensiones.
Potencia tu autoestima, te ayuda a expresar tus emociones y canalizar la adrenalina. Bailar te levanta el ánimo, te hace cantar, sonreír, disfrutar el milagro de estar vivo. 
Bailar fortalece tu confianza y la claridad de pensamiento, si lo haces de noche irás a la cama con una sensación que te has quitado un gran peso del cuerpo y del alma. 
Bailar es divertido, y nos merecemos la diversión aún más en nuestros peores momentos, la música consigue que expreses tus sentimientos y te dirige a un estado de alegría duradera.

Muchos me preguntan como puede un paciente de cáncer, o una persona recién separada, o alguien que enfrenta un quiebre económico, decidir bailar, sonreír, tener una actitud positiva. Siempre digo que se hace con determinación y la determinación duele al principio pero al pasar los días se convierte en un hábito placentero que te obliga a tomar la adversidad y convertirla en una oportunidad de lo que quieras, desarrollo personal, aprendizaje e incluso de negocios. 

Se trata de reconstruirte, de curtir la piel y no el corazón, la adversidad no te hace insensible, al contrario te vuelve empático para entender a otros que también pasan por situaciones similares y necesitan una mano, un apoyo, un guía, entonces puedes convertirte en inspiración, en motivación, en una venda que ayude a otro a salir victoriosos de sus heridas. 

¿Por dónde comenzar? No soy psicóloga ni especialista en conductas humanas o espirituales, escribo desde la experiencia y las emociones de mi historia, puedo decirte que cuando me consumía el dolor, me acostaba en mi cama y trataba de identificarlo, era un dolor real, identificaba miedos, tristezas, frustraciones, injusticias (o lo que yo consideraba injusticias) lloraba, apretaba los dientes, golpeaba la cama y luego el necesario silencio, cuando mi corazón se calmaba, oraba y visualizaba la paz, el futuro, lo que anhelaba.

No se en que creas tu, pero hace un par de días pensaba que lo que la vida me había quitado, Dios me lo estaba multiplicando con creces y sin medirse. Por supuesto que toma su tiempo, pero cuando se está en la sintonía correcta es un tiempo que pasa volando mientras te disfrutas los hijos, la familia, el trabajo, los amigos, tus pasiones. 

Todos los días al levantarme doy gracias a Dios por la oportunidad que me da de vivir, pasado el día, a la hora de dormir, a veces siento temor de lo vulnerable que soy, entonces me declaro sana una y otra vez y pienso que mientras esté con vida serviré a la comunidad, a los amigos, a los desconocidos, al que se quiera dejar motivar. 

Escribo sobre una resiliencia que trascienda lo individual, está claro que debemos empezar por nosotros mismos y cuando te sientas encaminado en el proceso, te invito a ayudar a otros a surfear la ola de la desdicha para transformarla en una oportunidad de éxito, pero sobre todo de amor propio, será beneficioso para todos, porque sirviendo al prójimo (sin ánimos de parecer una fanática religiosa) continuamos creciendo mental y espiritualmente. Es el momento de bailar con las adversidad y luego convertirnos en la melodía que inspire a otro a crear su propia danza de sanación, sin duda #congarras . 

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