MariteOtero en "Un Mundo Sin Igual" Banco Exterior

miércoles, 1 de julio de 2015

Actitud positiva, alimento para la felicidad




María Teresa Otero @MariteOtero
Publicado originalmente en la Revista E-Integral #34
Columna #MariteconGarras


Cuando me diagnosticaron Cáncer de Mama nunca imaginé que la lucha por mi vida traería como consecuencia una transformación plena y gozosa, comencé a vivir un proceso de quimioterapias con 31 años de edad, un matrimonio fallido y muchas frustraciones, luego del primer impacto de la noticia tome una decisión que marcaría un antes y un después en mi historia, decidí asumir una actitud positiva y transformar cada obstáculo en una oportunidad de éxito. 

La actitud positiva no se trata de repetir frases alentadoras que no asumes como filosofía de vida, tampoco es una fórmula mágica que desaparecerá los obstáculos que se presenten en el camino, la actitud positiva es el primer paso para preparar nuestra mente y nuestro cuerpo, con la finalidad de encontrar la solución a la adversidad.

Cuando la actitud positiva se instaló en mi vida comencé a observar importantes cambios sumamente alentadores para mi recuperación, mi oncóloga clínica se sorprendía de mis exámenes de sangre que arrojaban estupendos resultados, cuando me preguntaba sobre qué había hecho para mantener mi salud fortalecida yo sonreía y respondía “la he pasado bien, he sido feliz”.

Quizás te preguntes ¿cómo una persona que pelea con un cáncer puede ser feliz? Hoy puedo responderte bajo mi propia experiencia que  valorando cada minuto de su vida y entendiendo la felicidad como este instante en el que ahora escribo para ti y me siento afortunada de entregarte un mensaje, que no es utópico es tan real como que ahora mi cuerpo ha sanado de tanto amor y tanta dicha.

Decía William James “El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al modificar las actitudes de su mente”. Y es que la actitud positiva ayuda a nuestra mente a pensar libremente sin las pesadas cadenas de nuestros miedos, esto permite que las ideas y soluciones revoloteen en nuestra mente y nos volvamos creativos y oportunos.

La Fe puede Mover Montañas

Según David Schwartz: “Cuando la mente no cree, atrae las razones para sustentar el fracaso. Por el contrario, la actitud de creer que se puede, genera la fuerza, destreza y la energía que necesitamos para hacernos salir airosos. Cuando creemos que podemos hacerlo, el cómo hacerlo surge”.  En mis cursos motivacionales siempre hago hincapié en que “si lo crees, lo sientes, lo logras” Cuando le cerramos el paso a la duda nuestro sistema inmunológico se pone la armadura para enfrentar cualquier batalla de pie y luciendo los dientes con una fantástica sonrisa.

Cuando nuestra actitud es negativa nos volvemos amargados, pesimistas, débiles, afectamos nuestra autoestima, nos deprimimos y enfermamos, quebrantando la creencia en nosotros mismos, en Dios y en las personas que nos rodean.

Desarrollar una actitud positiva exige compromiso, un esfuerzo permanente en dónde el ánimo, el entusiasmo y la esperanza debe ir alimentándose de nuestras ganas de transformar esa decisión en un hábito, y como todo hábito es necesario la constancia para adquirirlo.

Por otra parte a medida que vas avanzando en esta oportunidad de vivir aferrado al lado maravilloso de la vida, vas aprendiendo a identificar los saboteadores (los miedos, las dudas, la incertidumbre o la desesperanza).

Aunque yo me declaré sana desde el primer momento que me diagnosticaron cáncer y los resultados de mis tratamientos eran sumamente positivos, una noche luego de cenar una ensalada sentí un dolor muy fuerte en el estómago, fui a la cama a tratar de descansar y sin darme cuenta en fracciones de segundo pensé que quizás el cáncer de seno había hecho metástasis en mi estómago.

No tuve oportunidad de sufrir ante semejante pensamiento,  porque mis alarmas comenzaron a identificar al enemigo, apreté los ojos con fuerza y pensé “esto es una reacción a la quimioterapia, en una hora estaré bien, solo necesito descansar” sorprendentemente en una hora ya estaba bien y tomé nota metal que si alguna vez volvía a sentir un dolor semejante  entonces me enfocaría en un tiempo menor para mi recuperación.  

En este sentido es oportuna la exhortación del apóstol Pablo expresada a los Filipenses (4:8): “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Concentrar nuestra atención en lo que realmente vale la pena, en lo que es digno de amor y de respeto; no en lo malo o injusto, es necesario dejar de pensar ¿por qué me pasó a mi? y enfocarnos en ¿cómo puedo aprovechar esto que ahora me sucede para evolucionar?. 

Enfocar nuestros pensamientos en lo puro, lo amable y no en lo que incita a la discusión, ni en la calumnia o los desaires, sino en aquello que hace que la gracia fluya, que la piel se erice, aprender a alegrarnos cualquiera que sea la situación, alejar la resignación de nuestras vidas, manteniendo un estado de alegría y optimismo, es la filosofía de vida de quien promueve y aspira paz. 

Cuando me tocó raparme el cabello como consecuencia de las quimioterapias, decidí que la ocasión fuera casi una fiesta familiar, fue tanta la alegría que había en casa que mis hijos decidieron rapar sus cabezas y ser solidarios conmigo, tomé fotos y las colgué en mis redes sociales, salí a la calle con desparpajo, esa actitud atraía a muchas personas, me daba la oportunidad de enviar un mensaje y los medios de comunicación comenzaron a fijarse en mi, no tanto en mi historia sino en cómo la vivía bailando aún sin música. No lo tenía planificado, sin embargo la actitud positiva siempre traerá grandes resultados, así que el esfuerzo bien vale la pena.


La actitud positiva es una habilidad que se puede aprender, es una postura con que elegimos enfrentar las circunstancias de la vida, envuelve la manera en que comunicamos nuestros sentimientos a los demás, porque a medida que somos felices comenzamos a sentir esa necesidad de transmitir “el secreto” para que quienes nos rodeen también puedan disfrutar del milagro de sonreír incluso ante la adversidad.

No importa el tipo de circunstancia que nos toque vivir, siempre podremos elegir ser feliz. El vivir por encima de las cosas básicas es una elección de esas que se hacen #congarras  


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