MariteOtero en "Un Mundo Sin Igual" Banco Exterior

martes, 20 de marzo de 2012

Ayude a su niño a manejar la frustración


Es imprescindible canalizar desde etapas tempranas las frustraciones en los niños

María Teresa Otero

A lo largo de la vida nos encontramos expuestos a múltiples frustraciones, esta emoción no es únicamente propia de los adultos, nuestros niños, sobre todo los más pequeños, en diversas oportunidades se sienten frustrados al no poder lograr sus objetivos. Según Libia Parra, especialista en modificación de conducta y fundadora del Centro Integral de Atención al Niño (CIAN)  la frustración es “una reacción emocional que puede sentir el niño, es una respuesta que se da ante la necesidad de querer hacer algo y no poder lograrlo”. Se convierte en todo un desafío intentar enseñarles  a los más pequeños el manejo de las emociones que despierta el hecho de no lograr los objetivos.

No alcanzar una meta  y no saber cómo canalizar la frustración podría derivar en situaciones verdaderamente incómodas. En el caso de frustraciones escolares se podría transformar en deficiencias en el aprendizaje, así lo asegura Angela Pereira Terapista ocupacional y especialista en modificación de conducta “Es importante atender las necesidades básicas del niño y ver el motivo por el cual se genera la frustración, en el área escolar se manifiesta con frecuencia dado los altos niveles de competencias entre los estudiantes por tener mayores relaciones interpersonales o mejor rendimiento escolar, la frustración escolar puede derivar en deficiencias en el aprendizaje, falta de atención o de concentración”.

Es de suma importancia  canalizar desde etapas tempranas las frustraciones en los niños ¿cómo? educando las emociones o aprendiendo a resolver los conflictos y es que  “La frustración es una emoción que no debe erradicarse por completo ya que en una justa medida les da la capacidad a los infantes de adquirir tolerancia para que en un futuro sean unos adultos capaces de afrontar las situaciones del día a día” asevera Libia Parra.

Muchas veces los padres o docentes  para complacer a los niños y evitar que sufran dejan que la frustración no sea manejada de una forma adecuada y en vez de eso tratan de cumplir sus caprichos, esta forma de actuar solo reforzará conductas inadecuadas. Para Angela Pereira “Es de suma importancia identificar cuando la frustración tiene un sentido lógico, una vez que se conoce el antecedente de la conducta, sabremos si se manifiesta por un capricho o una necesidad”

Identificando el problema
  •         ¿Está el niño demasiado cansado?
  •         ¿Tiene el niño un horario demasiado exigente?
  •         ¿Es el niño perfeccionista?
  •         ¿Puede el niño identificar su frustración?
  •         ¿Estamos exigiéndole demasiado.
  •     ¿Tiene el niño oportunidades para el éxito en esa determinada actividad?
Es necesario reconocer el papel del adulto en el proceso de enseñanza. Muchas veces los padres o maestros se ofuscan y terminan haciendo una “pataleta” igual o peor que la de los niños, reacción que es más frecuente en nuestra sociedad de lo que se piensa, la especialista en conducta Libia Parra aconseja “Es importante que los padres o maestros lleguen a reconocer cuando no tienen la calma apropiada para  asumir la situación, se distancien  y se tranquilicen, una vez que estén todos calmados, niños y adultos,  se converse sobre qué fue lo que generó la ira del momento”

Educación en positivo 
  • Enséñelos a relajarse y es que todos asumimos de una mejor manera las situaciones si estamos relajados. Los pequeños podrán a elevar su tolerancia ante la frustración relajando el cuerpo.
  •  Identifique el sentimiento de frustración cuando aparezca. Por ejemplo, “Tengo rabia porque no logro dibujar este árbol como quiero” se le explica que lo intente con otra figura y se tome su tiempo.
  • Ayuda a tiempo a algunos niños se les dificulta solicitar ayuda, mientras que otros la piden de manera inmediata, es importante enseñar al niño a intentar encontrar la solución primero “Inténtalo una vez más” si el niño no logra su objetivo es necesaria la intervención de un adulto significativo para canalizar la actividad.
  •  Brinde Opciones  “¿qué podrías hacer en lugar de molestarte o abandonarlo?”.  Modificar la tarea o actividad a ejecutar, enseñándole al niño una forma alternativa de alcanzar el objetivo. Se podría dividir una tarea en pequeñas partes que puedan llevarse a cabo  poco a poco.
  • Refuerce las acciones, es importante elogiar al pequeño cuando retarde su respuesta habitual de enojarse bien sea con un halago, una visita al parque, una golosina. 
     
     Y recuerde resulta indispensable mostrar  el camino hacia nuevas reacciones ante la  frustración, enseñando formas positivas de hacer frente a estos sentimientos.








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