MariteOtero en "Un Mundo Sin Igual" Banco Exterior

viernes, 2 de marzo de 2012

Al niño se le debe educar a través del ejemplo

Es fundamental el rol del adulto en el desarrollo integral de los chamos 


María Teresa Otero
mtotero@cadena-capriles.com


Todos los niños tienen a su alrededor adultos significativos, los cuales desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del infante y en la construcción de su propia imagen. A través de las relaciones que se generan entre el niño y el adulto, el primero captará y aprenderá una serie de valores, normas y actitudes que influirán en su manera de ser y de actuar.


Según la Lic. Raíza López, psicóloga con mención social y coordinadora de la Asociación Civil  Sala de Estudio en Pro de la familia.  “El rol fundamental de los adultos en la educación de los niños tiene que ver con un tema de modelaje, dado que muchas veces decimos no hagas lo que yo hago, haz lo que yo digo. Sin embargo un decir sin el hacer no tiene sentido” Para que eso ocurra se debe educar a través del ejemplo, del respeto y la convivencia. 

Por medio de la convivencia los niños aprenden a relacionarse con los demás, a expresar sus deseos y preferencias, así como también a identificar y demostrar sus afinidades, la convivencia no es sólo vivir al lado de una persona o en familia, se trata de lograr una comunicación permanente fundamentada en el afecto, respeto y la tolerancia.

Un niño aprende a convivir con la comunidad cuando ve cómo los adultos se relacionan positivamente con los demás respetando  las normas de convivencia. Algunas de estas normas, por ser muy cotidianas se pierden de vista, por ello debemos tomar en cuenta que los niños observan todo el tiempo la conducta de los demás y aprenden lo que ven hacer. Les corresponde a los adultos significativos mostrarse consistentes con sus palabras y acciones. 

Una realidad latente. En estos tiempos en donde la violencia se manifiesta en todos los sectores de la sociedad, socavando la convivencia, pareciera que muchos adultos no se encuentran desempeñando efectivamente el rol de formadores o guiadores por medios del ejemplo, sino que por el contrario transmiten mensajes contradictorios a los más pequeños.

La psicóloga Raiza López expone un caso frecuente en nuestra sociedad “Un adulto recibe la queja del profesor, indicándole que su hijo le pegó a uno más pequeño, en la dinámica de la familia el padre le pega al niño para que el niño no le pegue al más pequeño. ¿Qué entiende el niño? entiende que pegar no es malo, es malo si no tienes autoridad, entiende que cuando tenga autoridad puede pegarle al más pequeño” 

Es alarmante encontrar situaciones en donde los adultos se desprenden de su responsabilidad de ser garantes del desarrollo integral de los más  pequeños dejándolos sin puntos de referencia de carácter moral. Muchos adultos siguen retardando el adecuado crecimiento de sus niños; quienes bajo esta realidad nunca crecerán en todo su potencial si no ven al adulto contento de serlo y ocupado en transmitir que la vida vale la pena ser vivida en armonía.

Se convierte en un reto para todos los adultos significativos, padres, familiares, educadores, y amigos adoptar actitudes que permitan la comunicación, armonía, convivencia en el entorno del niño. Es importante como adultos reconocer los avances que se puedan lograr en este sentido y en el caso de ser una empresa cuesta arriba buscar apoyo en personas especializadas que permitan orientar la conducta hacia el ejemplo y el respeto.

“El sistema familiar en general tiene como punto más débil el niño, algunos miembros de la familia manifiestan amor, pero se tratan mal, el niño lo percibe, lo sufre y lo aprende, es un sistema familiar en donde los integrantes se están tratando de hacer daño y no quieren hacerse daño, esa emocionalidad contradictoria es la que se está transmitiendo en muchos espacios.” continúa López.

Es necesario abordar esos tipos de núcleos familiares para que se vuelvan consistentes, brindando una educación sistémica e integral en donde el niño pueda desarrollarse de manera positiva. Importante es asumir la necesidad  de un  compromiso activo en todos los adultos significativos que intervienen en el proceso de crecimiento y desarrollo de cada niño.  

Contribuya:
  • Permita que el niño actúe de forma independiente y que vaya adquiriendo un poco de autonomía, cuando la edad y sus capacidades lo permitan.
  • Transforme su rutina  con actividades especiales y motivadoras de intencionalidad educativa.
  • Hable continuamente con el niño utilizando un lenguaje sencillo y claro pero no infantil.
  •  Facilite que se relacione siempre que lo desee.
  • Contribuya en el desarrollo global de las capacidades del niño.
  • Recuerde que el niño aprende lo que ve, lo que vive. 


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